El marketing de influencers está más de moda que nunca. Desde Dulceida a Paula Gonu pasando por Verdeliss, nuestras marcas invierten parte de sus presupuestos en que estos influencers influencien a sus seguidores para que compren, sigan o cambien opiniones.

En este artículo me gustaría repasar los peligros que tiene esta práctica. Todo viene a raiz del tuit de @realinfluensa

La historia se cuenta sola y no te la crees. María Pombo, hermana de María Pombo es una influencer con 351k seguidores en Instagram, lo cual no está nada mal. El caso es que hace una publicación criticando lo mala que estaba la masa de unas tortitas dietéticas que anteriormente había publicitado. Otra tuitera, @lauradelmonte_ nos rescata la historia entera:

Es decir, que primero cobra de una marca para vender su producto y posteriormente para sus seguidores en clave de humor dice que no, que en realidad estaba mala la masa de las susodichas tortitas de Foodspring.

 

Los peligros del marketing de influencers

Básicamente el marketing de influencers tiene un peligro fundamental, depender de una persona que a veces va a hacer mal su trabajo como es el caso de Marta Pombo. Como no podemos controlar ese tipo de comportamientos, un mensaje como el que hemos visto puede ser muy destructivo para la marca en cuestión. Resultado final: pagar por una campaña para en lugar de ganar influencia, perderla. No puedo imaginarme la cara que se les quedó al equipo de Marketing.

Los pagos a los influencers son numerosos y en ocasiones increíblemente caros. Y no siempre, como vemos, tienen una rentabilidad adecuada. Es por eso que el mundo del marketing de influencers está virando hacia el microinfluencer, usuarios de redes sociales con numerosos seguidores (pero ni por asomo tantos como un influencer de cientos de miles o millones de seguidores) que está especializado en un nicho de mercado, publicando en sus perfiles cierto contenido sobre ese tema. Para una marca es un contenido y un tipo de seguidor muchísimo más interesante que el que tiene muchos seguidores pero cada uno de su padre y de su madre. Los seguidores que siguen a un microinfluencer lo hacen por su contenido y si ese contenido coincide con lo que la marca vende… miel sobre hojuelas. Por no hablar de que un precio para patrocinar un producto de un usuario de Instagram con 50k es mucho menor que el que tiene varios millones. El caso es que para influir en el customer journey de tus clientes, es más efectivo y barato contar con microinfluencers que con grandes cuentas de Instagram.

Y qué pasa con Marta Pombo

Esa es la siguiente pregunta que hay que resolver. ¿Dónde queda la reputación como profesional de Marta Pombo tras haber agredido tan descaradamente a la mano que le da de comer? Pues fácil, por los suelos. No se puede decir que su carrera haya acabado, pero seguramente esto le afecte. O al menos será parte de alguna clausula de los siguientes contratos que las marcas, sabiamente, deberían incluir si quieren contratar a esta persona.