Redes sociales, fútbol, religión y política

A propósito del Coronavirus, las polarizaciones en redes sociales a nivel de política están creciendo, situándose los fans de cada ideología en posiciones cada vez más escoradas. A raíz de esto se me ha ocurrido escribir este post para reflexionar sobre el uso que tenemos en redes sociales sobre temas controvertidos. En este sentido, todos los que usamos redes sociales tenemos conocidos, amigos o contactos que cada día vuelcan sus opiniones sobre temas controvertidos en las redes. ¿Pasa algo por esto? Nada en absoluto, pero tenemos que profundizar en el análisis.

En este sentido, cada día estoy más convencido de que la generación X y los boomers no están adaptados totalmente salvo excepciones al mundo del social media, equivocándose de lleno en qué foros se debe opinar sobre unas cosas u otras. Partiendo de la base del respeto a la libertad de expresión, yo sigo siempre esta máxima:

Las opiniones son como los penes. Está bien tener una y estar orgulloso de ellas, pero no está bien tratar de meterla a la fuerza a los demás

Y yo añadiría: tampoco es muy correcto el ir enseñándolas en sitios públicos

 

El caso de Facebook

Y esto es la clave: los sitios públicos. Aquí podemos hablar de la disonancia entre las identidades virtuales y analógicas. A nadie con una educación más o menos normalizada, se le ocurriría en una reunión de conocidos (no amigos de primer nivel), escupir una opinión sobre algo que va a molestar irremediablemente a la persona que tengo delante. Por muchas razones, porque no queremos molestar, porque no queremos tener un problema o una discusión innecesaria, porque no queremos crear una situación incómoda con el resto de personas. Vamos, reglas claras de la convivencia. Entonces… ¿Por qué en un red social directa de ocio como Facebook se inunda de opiniones de este estilo? Facebook es como digo una red social directa. Estas redes son las que permiten la colaboración entre grupos de personas que tienen un interés en común y que estas interactúan en igualdad de condiciones. Los usuarios se crean perfiles a través de los que gestionan su información, la relación con los otros y el grado de privacidad. En este caso, como red de ocio se busca el entretenimiento y las relaciones sociales por medio de la comunicación o intercambio de información. No hay mucha diferencia en una reunión en la vida real y lo que hacemos en nuestro hilo principal en Facebook.

Con esto no quiero decir que no se pueda opinar de cualquier cosa en una red social como Facebook, sino que hay que tener cuidado con quién te está escuchando. Y si en la vida real no hago ciertos comentarios fuera de mi círculo personal, no debería hacerlo tampoco aquí. En este tipo de redes, la netiqueta nos indica que debemos respetar las opiniones del resto sí, pero también intentar tener una relación educada y respetuosa con el prójimo.

 

¿Entonces si quiero escribir libremente…?

Si lo que queremos es opinar libremente sobre política, religión, fútbol o cualquier tema controvertido, hay redes sociales más adecuadas como Twitter, donde te sigue quien quiere escucharte. Y sobre todo hay cuentas temáticas en el que el braseo esta social(virtual)mente admitido.

Otra cosa es que la GenX o los Boomers acostumbrados a la quietud de Facebook dónde casi nadie te tose una opinión (normalmente por la educación del que recibe la opinión y las pocas ganas de polémica) puedan sobrevivir en la jungla que es Twitter.